
El resplandor que se asomo por la ventana fue el causante de mi sobresalto; una vez más sentí esa extraña sensación, esa sensación de intranquilidad de comezón; tome presuroso la daga que se encontraba dormida dentro de una vieja billetera y salí rumbo a la cocina tome un cuchillo y decidí salir, se sentía un fuerte viento que movía sin piedad las farolas que iluminan la calle, pero ningún trasgresor se avistaba, me encamine hacia el pasillo que da al corredor y solo brinco el perro con el hocico babeante, solo eso, busque con la vista algo que pudiese haber provocado el destello mas no encontré nada, nada, solo la obscura noche sin luna y nada mas, mi cuerpo se traslada a la mitad de el patio sin saber porque y de pronto cae una pequeña gota de agua desde el cielo a la que le siguen muchas mas, se formo un extraño panorama con un loco en calzoncillos con un cuchillo en una mano y una daga en la otra la lluvia en medio de la noche bañándolo; esa sensación tan placentera que da el agua cayendo desde el cielo asta la piel me hizo olvidar por completo a que había salido y solo conseguí admirar con curiosidad infantil el resplandor que dan las gotas de lluvia cuando pasan por una farola al caer.


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