viernes, junio 16, 2006

Que triste el destino de mi amigo Juan; ser visto por mucho, conocido por pocos y admirado por casi nadie… En lo personal, admiro su fortaleza, porque a pesar de el clima de aquí, aun sigue de pie y viviendo en la calle; el se cobija con el cielo en las noches, y con esas pocas nubes que se ven debes en cuando se protege un poco de los inclementes rayos de el sol; casi ni se alimenta y solo bebe cuando alguien le brinda algo. Maltrecho y descuidado, observa pasar a la gente en auto, bicicleta o a pie. Es un centinela, mal ponderado vigilante del barrio, menos preciado por el mismo, pero aun así se mantiene en pie. Si te acercas a el, puede sentirse la fuerza y si sabes escuchar puede compartir con tigo las muchas historias que ha visto pasar. Mi viejo amigo Juan…

04/06/06