Una sensación de frió profundo invadió la habitación en la se encontraba soñando despierto Javier, cuando de pronto sin saber porque se acercó a la ventana para ver que lo llamaban afuera. De un salto se puso los zapatos y salio para ver que era lo que deseaba aquella persona que llamaba tan insistente; al salir un señor de edad avanzada le dijo; -¿Porque tardaste tanto hijo? Llevo aquí esperando diez años a que salgas de ahí y ni siquiera te asomabas a ver que por tus alrededores pasaba. ¿Que has hecho todo este tiempo ahí encerrado? –No se a que se refiere señor, apenas vengo regresando de mi trabajo. ¡Explíquese por favor! De pronto aquel señor saco del bolso de su saco un pequeño espejo y le dijo no necesito explicarte yo nada lo podrás ver por ti mismo si me regalas unas monedas para comer, a cambio te daré este espejo que te ara ver en lo que te has convertido. Presuroso saco un billete para darle a aquel individuo de lo mas extraño aquel hombre tomo el dinero entrego el espejo y emprendió su camino hacia quien sabe donde. Javier tomo el espejo y lo miro fijamente muy fijamente, pero no encontraba nada extraño en su rostro así que solamente dejo pasar el acontecimiento como cuanto te pasa una hoja de otoño arrastrada por el calido viento.


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